Ayuntamiento y Autogestión

Uno de los mecanismos a los que con frecuencia recurren los poderes establecidos –y quienes aspiran a formar parte de ellos- a la hora de tratar de “desactivar” los cuestionamientos que desde los movimientos por la transformación social se les hacen, es el de la apropiación o usurpación de los términos y reivindicaciones asumidas popularmente, para, previo “vaciado de contenidos”, utilizarlas como etiquetas o eslóganes con los que camuflar políticas y actuaciones en absoluto acordes –y con frecuencia contrarias- con la idea que dicen apoyar o defender.

Así, por ejemplo, entre las sociedades de nuestro “entorno cultural occidental” no encontraremos Gobierno o Institución política que no se autoproclame o califique –de una forma u otra- de “ecologista”, “solidaria”, “pacifista”…, aunque sean precisamente las políticas implementadas por esos mismos países “desarrollados” las principales causantes del creciente deterioro medioambiental planetario, el aumento de las desigualdades entre países y personas ricas y pobres, o de la opción por las guerras y las ventas de armas como modelo de “resolución” de conflictos.

Una demostración local y actual de este mecanismo perverso de manipulación política podemos encontrarlo en –al menos- una de las partidas del proyecto presupuestario municipal para el año 2002, donde, a propuesta del PSE-PSOE, el grupo municipal del PP ha incluido una partida de 156.000 € (unos 26 millones de pesetas) para la construcción de un “Centro de Ocio Juvenil Autogestionado y Responsable”.

No se referirán nuestras críticas y recelos a la creación de centros juveniles. Ojalá muchos más se pusieran en marcha –tanto públicos como populares-. Nada que objetar por ese lado. Lo que se pretende denunciar es la operación de usurpación y vaciado de contenido de un concepto que como antimilitaristas nos es tan querido como el de “autogestión”.

Cualquiera que conozca mínimamente este concepto, sabe que el término designa a una filosofía de organización que cuestiona toda forma de poder y liderazgo concentrada en más o menos pocas “manos”, diluyendo ambos en la participación y toma de decisiones conjunta e igualitaria de todas las personas pertenecientes a un colectivo, organización o cualquier otro tipo de agrupación. Teniendo esto en cuenta, la imposibilidad de “promover” la autogestión desde una estructura de poder vertical y jerarquizada como el propio Ayuntamiento vitoriano –donde a menudo son los gustos y deseos del propio Alcalde los que determinan las decisiones- resulta obvia (tan obvia como que un militar nunca será pacifista por mucho que a las guerras hoy les llamen “misiones humanitarias”). Eso sin olvidar que la autogestión se decide y practica entre las personas afectadas y no se impone por decreto o partida presupuestaria municipal.

Cabría preguntarse entonces por el interés de PP y PSE en el uso y reivindicación de un término que encierra un concepto que, en sí mismo, no hace sino cuestionar las formas de organización y toma de decisiones de –entre otros- los propios partidos políticos y las instituciones que gobiernan o aspiran a gobernar.

Si la hipótesis de la “usurpación de conceptos” que venimos insinuando en las líneas precedentes fuera la respuesta correcta a esa pregunta, ello significaría que en esta ciudad “alguien” (algún grupo o colectivo), de forma práctica y respaldada socialmente, vendría mostrando la idoneidad de la autogestión como forma de organización popular independiente (es decir, no dependiente) de los canales oficiales e institucionales, capaz de abrir cauces de participación alternativos y –teniendo en cuenta que el proyecto municipal se refiere a un “Centro juvenil de ocio”- probablemente ligados a la cultura, la formación y el ocio juveniles.

Pero si esto fuera así, si en la ciudad realmente existiera ya ese centro juvenil alternativo y autogestionado que a través de sus quehaceres a lo largo de los años hubiera despertado las simpatías y connivencias de una parte considerable de la juventud y la sociedad gasteiztarra, parece que lo más lógico sería que los grupos municipales del PP y del PSOE en lugar de derrochar 156.000 € en intentar poner en marcha algo que ya existe, reconocieran y respaldaran públicamente la tarea desarrollada por ese colectivo, intentando colaborar en lo que pudieran y, por supuesto, sin obstaculizar, dificultar ni amenazar la continuidad y los trabajos y proyectos de ese centro juvenil autogestionado ya existente.

A no ser, a no ser, eso sí, que lo que realmente ocurriese fuera que a ambos grupos municipales les molestase profundamente la capacidad de autogestión juvenil y social que posibilita la organización de conciertos y actuaciones teatrales gratuitas o a precios popularísimos con los mejores grupos de teatro y música (quienes aportan su granito de arena –como muchas otras gentes- por sentirse parte de ese proyecto popular autogestionado). O tal vez sintieran envidia de la imaginación y energías de esa misma juventud que a lo largo de 14 años –y varias generaciones ya- ha convertido un antiguo edificio en ruinas en un espacio abierto con escenario, rokódromo, biblioteca, sala de reuniones, oficina, taberna, un comedor popular en construcción, un taller de herramientas, otro de serigrafía, una preciosa y potxolísima ganbara… O quizá les encorajinase el hecho de que se hubiera convertido en un referente importante para la juventud tanto a la hora de organizar su solidaridad, como de enriquecer su formación y cultura o desbordar sus energías, ilusiones y ocio. Ese referente juvenil que ellos hubieran deseado poseer o, al menos, controlar.

En ese caso sí. Si alguno de estos comportamientos enfermizos se dieran en el PP o en el PSE, entonces sería entendible ya no sólo que quisieran apropiarse y usurpar la idea de “centro juvenil autogestionado” para vaciarla de contenido, sino que también sería coherente con esa enfermedad mezcla de soberbia y envidia –a menudo característica de quien ostenta el poder, o a ello aspira-, el que intentasen derribar, borrar del mapa hasta la última piedra de ese hipotético lugar demostración palpable de que la ciudadanía no depende ni de poderes ni de instituciones políticas –sino de ella misma y de su capacidad de autoorganización- para con humor e imaginación poner en marcha sus proyectos y hacerlos realidad. Estos es, autogestionarse.

Pero ese no es el caso ¿verdad señores y señoras de los grupos municipales del PP y del PSE? Ni ustedes pretenden usurpación terminológica alguna ni ninguno de los comportamientos enfermizos descritos responden a sus pretensiones o actuaciones, ¿no es así?. Sería una demostración supina de irresponsabilidad por su parte. Y la ciudadanía ya hemos comprobado que ustedes cualquier cosa menos irresponsables.

 

Estitxu Martínez de Guevara, en nombre del Colectivo Gasteizkoak y Kakitzat

Publicado en El Periódico de Álava el 22-01-2002 y en Gara el 23-01-2002

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